sábado, 5 de octubre de 2024

UN COMA QUE HA DURADO 19 INCONTABLES INSTANTES: dedicado a mis colaboradores que me han contado su historia

 

UN COMA QUE HA DURADO 19 INCONTABLES INSTANTES

 

Ya siendo mayor, mediana edad y un poco más, despidiéndose de todos los suyos, desde las profundidades del coma, agradeciéndole a Dios por las personas y el amor que le había brindado la vida, vegetando mientras repasa sus décadas consciente, sus momentos felices, los tristes y los miserables, talvez al cabo de las horas de divagar por los laberintos de su existencia, confirmaría que ni mucho amor, ni tanta felicidad, y sí más pobreza y desgracias; es mejor no agradecer nada y tratar de regresar para arreglar las cosas y hacerlo mejor… así estuvo 19 años y 19 meses con 19 semanas y 19 días, con sus 19 horas de 19 minutos y 19 segundos…

Siendo muy joven encontró que lo suyo era trabajar, ganar dinero, ayudar a su bullosa y disfuncional familia, y luego tener la propia, una vez los viejos estuvieran bien; nunca lo estuvieron, realmente fueron más irresponsables, vagos y sin oportunidades de jóvenes, para ya viejos darse por vencidos; los tuvo, mantuvo y consintió como buen hijo hasta ese momento. Por ser un mestizo fortachón, feote, de facciones bruscas y caminar amenazante, no le fue difícil desvirgar sus emociones con las viejas solteras, viudas y malportadas del barrio y de las empresas donde ganó las primeras monedas. A la única novia que quiso, apenas le tocó una teta en el parque municipal, en una tarde recreativa del colegio, acto seguido, él con el pantalón a reventar y ella con los calzones húmedos corrieron en sentido contrario y sin hablarse más durante el resto de semana; al final, como todos sus finales, ella terminó por aceptar los galanteos del hijo de un piloto, huyó con él, se embarazó y crio la cría más sola que él. Desde esos días guardaba una ilusión que cada 19 sueños regresaba

 En la universidad mostró cierta inteligencia básica y sentido común para lograr graduarse, muy mediocremente, tal cual fue su desempeño profesional mientras se refundió en oficinas y empresas lúgubres, tristes y poco sorprendentes, hasta que abandonó esa mierda de profesión y esos horribles lugares en los que no alcanzaba a llegar a la siguiente quincena. Verdad, estaba en la universidad, recapacitó en sus penumbras y regresó. Seguía en ese coma interminable, allí se vio con su primera novia de la U, la muy hippy sicodélica que lo abandonó porque él no fumaba marihuana antes y después de revolcarse y tampoco le gustaban esos revolcones rápidos en los parque con laguna  y eucaliptos que tanto le gustaban a ella; ella, la muy indigna, terminó por irse con un chino de familia bien , aunque bien viciosito también el malparido; él prefería para culiar los moteles de la Caracas con 59, cerca de los bares de  Chapinero, así se quedara sin lo de los transportes en la semana siguiente.

A esos moteles fue con otras, una de ellas blanca como las nubes y de bosques espesos, formas sinuosas y precipicios traicioneros por las repentinas caídas que ofrecía de tramo en tramo. ¡Qué mujer, qué garganta! Y qué lunares en la espalda… la nube al viento voló con un huracán de su empresa, mayor el hombre del trueno, que su  hogar abandonó, pero después de años de idilio herrumbroso y amor aburrido con la nube, en una playa vacía fue alcanzado por un rayo  y murió; la nube de regreso de Santa Marta a Bogotá, ya lesbiana entrada en años y más bien poco divertida, se dejó morir de pena moral por dos amores juveniles que nunca conocieron la dicha; muchos hijos solos en el camino quedaron… y muchos polvos desperdiciados el viento se los llevó

Entrando a su edad adulta, recordaba en esos interminables 19 semestres con sus 19 trimestres de coma inducido, (inducido por una vieja hijueputa de la empresa, mayor ella que le gustaba invitar a borracheras a los jóvenes de la empresa los viernes, a hacerles gastar la platica, dañarles los matrimonios y fastidiarles las carreras, pues si estaba en coma fue por salir a toda mierda en el carro sin cinturón de seguridad y llantas lisas, de una de esas borracheras que se dio contra el mundo en ese puente de la Cali con Soacha) recordó al amor de esa edad madura y prometedora, una negra bajita, de joropo salido y ojos verdes chiquitos, que 19 lustros después con sus 19 navidades y semanas santas juntas, 19 peleas tuvieron, él por no casarse y ella por no tener hijos, hasta que otro jefe malevo, envidioso, después de 19 reuniones de trabajo y 19 comisiones logró convencerla, matrimonio con hijos alcanzaron y una vida eternamente desgraciada y necesitada de todo, pero estable tuvieron…

Desde que dejó de estudiar, nunca volvió a leer o tal vez nunca leyó, se volvió muy bruto, día tras día, mientras el mundo avanzaba él se llenaba de más anarquía y soberbia, así es que los pobres e iletrados se defienden de los ricos ilustrados, pensaba, ah… y echándoles la culpa, para eso está la iglesia y la biblia los domingos, para odiar y envidiar toda la semana y pedir perdón el domingo a las 19 am o a las 19 pm.

Estando en esos desvaríos, recordó a su mujer actual, la 19, con esa sí sería la felicidad, fue lo que pensó cuando le propuso matrimonio y las siguientes 19 veces que se separaron y volvieron, la quería tanto, pero nunca como ella a sus otros amores, no alcanzaba para cubrir y superar ese otro amor, en fin, sabía que ese amor mal correspondido, inmaduro, impasible e inentendible le quemaría las entrañas a su regreso, si lo había, vomitaría el alma en pena y errante que llevan todos los seres vivos en su andar por este mundo; él ya lo veía, todos duermen con un alma muerta y deambulante que destruida va a diario por la vida oscureciendo y oxidándolo todo a su paso.

En fin, si regresaba le propondría la felicidad completa, la lealtad y fidelidad del impotente, la entrega total de sus energías y el resto de sus días, pero, y lo sabía, esa flor ya estaba rota para él y ella misma rayada con su propia locura, y hasta algo tuerta se estaba quedando. Tal vez ya ninguno de los dos tenía esperanzas para los próximos 19 años. Habían comenzado a odiarse con profundo amor y deseos incontenibles del otro, siempre esperando a que la lámpara mágica prendiera esas pasiones profundas privadas y resolviera todas las necesidades de la nevera y los 19 recibos quincenales que debían pagar. Al final, sus lagrimas y humedades pegajosas del cuerpo ya no se sentían calientes y las palabras se deshacían en frases y promesas desbaratadas.

Ya viejo encontró una doncella, lampiña hasta bien atrás del culo, tan inmadura como tocada, de dineros fáciles y rápidos, andar salsero y ojos consumidos por arcos grises oscuros llenos de noches interminables de vicio y llanto desconsolado pues venía de un hogar con padre depravado, mamá viciosa y prostituta del bronx y hermanos esquizofrénicos; ella le dio a entender que él era importante, sabio y muy guapo, ni lo uno, ni lo otro, ni nada de eso tampoco. Ella por un trabajo de plata más fácil que la anterior, lo abandonó, se fue, adquirió ansiedad y depresión, se cortó las venas, se jartó un tubo de pastillas y de todas se salvó, abandonó el negocio, se fue para Europa; no sin que antes él le dijera: “tienes 19  y quieres llegar a saber lo que yo sé, pues te falta leer 519 libros, tener 1019 borracheras y ser engañado por 119 amores, para que se me acerque un poco”, ella quedó sorprendida, qué tipo con tanta vida, pero eso era mentira, esa había sido la vida de su jefe que se pilló en una conversación ajena que escuchó a 19 metros de luz tenue.

Y aquí, terminando la primera parte de sus 19 comas inducidos, se dio cuenta, fue consciente en su penumbra vaga, en su andar solitario por su vida amorosa, que no había nada que agradecer, que eso de dar gracias a Dios por todo el amor y las personas que le dio la vida es pura mierda de cumpleaños y funerales, nunca hubo amor y él mismo no hizo las cosas bien. Necesitaba regresar a corregirlo todo, pero el mundo no daba espera, pues nos faltaban 19 pandemias, 19 guerras, 19 enfermedades y 19 abandonos.


CULPABLE

  CULPABLE Concepción, así era su detestable nombre, nació de una relación que comenzó con un paseo de olla, pero que al final del día p...