LAS REVOLUCIONES QUE AFECTARAN LA VIDA Y RELACIONES DE LAS
PERSONAS EN LAS PRÓXIMAS DÉCADAS.
En nuestro mundo actual se están gestando una serie de
revoluciones, que, aunque parecen aisladas, unas con más divulgación que otras,
aquellas más especializadas y las de allá más profundas; eso sí, todas muy
vertiginosas pues antes de 10 años se habrán tomado la realidad del mundo y lo
habrán cambiado radicalmente.
La conectividad, capacidad, cantidad, velocidad y origen de
la información con sus nuevos desarrollos como las 5G y subsiguientes nos harán
ver el mundo y conocerlo para apropiarnos de él a pasos abrumadoramente más
ágiles de los ya muy rápidos hoy. Y con esto la automatización de lo cotidiano,
de lo urbano, de lo laboral y en especial de lo hogareño.
El transporte, público y privado, masivo y unipersonal,
principalmente terrestre y urbano que es donde está el estrés y cuello de
botella de la dinámica presente, sí que tendrá cambios drásticos en términos de
comodidad, seguridad, velocidad, infraestructura, energías alternativas,
regulaciones y tiempo de desplazamiento.
Muy seguramente desarrollos técnicos y científicos con
metodologías que nos permitirán conocer mejor el comportamiento de la
naturaleza y sus fenómenos al punto de poderlos rastrear, prevenir y hasta
manipular para que su efecto sea el que quiera la autoridad de turno o impedir
las fuertes afectaciones que vemos hoy en día en cada catástrofe de origen natural.
Indudablemente vendrán desarrollos necesarios para prevenir
o curar muchas enfermedades, entre ellas el cáncer, muchas digestivas, temas
relacionados con trasplante de órganos, motricidad con elementos incorporados
al cuerpo que le darán de nuevo o por primera vez autonomía de movimientos a
los usuarios pacientes, etc., etc.
Obviamente aparecerán otras enfermedades, principalmente
relacionadas con la estabilidad emocional y viabilidad de las personas en sus
entornos sociales y familiares. Creo que será un mundo de loquitos
desadaptados, solitarios y desubicados en grandes proporciones de población. Las
comunidades del futuro serán por un lado más globalizadas e integradas de
manera impersonal, pero de forma inmediata en las que tenderán a desaparecer conceptos
tan absolutos como la nación patria, la religión que discrimine y condene, la
heterosexualidad como la más válida o única manifestación del ser sexual normal;
las familias de varias personas desaparecerán a cambio de familias integradas
por uno, talvez dos, máximo tres miembros incluida una mascota. Las
estadísticas ya lo muestran, el mundo será de viejos que vivirán cómodamente,
pero solitarios y huraños. Es decir, un ejemplo sencillo, los encuentros
grandes familiares con abuelas, madres, tías y vecinas cocinando, atendiendo a
niños, jóvenes adultos y abuelos impasibles, con hombres adultos, machos
bullosos y radicales desaparecerán a cambio de personas solas con su mascota
pidiendo comida orgánica, sin sabor, sin música, sin gritos y viendo algo de
porno y películas baratas por enésima vez.
En fin, temas como la depresión, la ambigüedad, la ansiedad,
la esquizofrenia, la bipolaridad, todas las fobias; los instintos suicidas, la
pérdida de contacto con el mundo externo, la soledad con la consecuente
aparición de manías y aberraciones propias de las mentes difusas y peligrosas,
harán de las suyas en la estabilidad de la comunidad, con una gran empresa, un
negocio en crecimiento desmedido, que es el químico farmacéutico donde se
encargarán de mantener sus clientes “estables” por décadas con facturaciones
interesantes y enriquecimientos desmedidos.
Países grandes y pequeños, todos ellos desarrollados,
tendrán todo un sistema de prevención del crimen, de identificación,
procesamiento y castigo de los criminales que los hará cada vez más seguros y
confiables para sus ciudadanos, aunque eso no se verá en Colombia donde somos
ilegales, corruptos, permisivos y muy politizados a tal punto que los políticos
se seguirán robando toda la plata de la justicia por lo que esos desarrollos
aquí jamás llegarán. Es difícil, casi imposible, que, en los próximos 50 años,
Colombia deje de ser líder en producción y comercialización de drogas
prohibidas con lo que la corrupción pública especialmente en esferas judiciales
seguirá campante y patrocinando carreras políticas en todos los órdenes.
Tal vez lo más impactante serán los cambios en las
relaciones laborales, de ejercicio de liderazgo y poder en las empresas, la
forma de trabajar, los horarios y la cantidad de condicionamientos y
condiciones que desarrollen las empresas
para atraer, mantener y mejorar el desempeño de los talentos; no en vano hoy en
día los hombres más ricos del mundo y los países más desarrollados del planeta
proponen jornadas inferiores a las 40 horas y hasta cerca a las 30 horas; está
desapareciendo la jornada laboral de los viernes o por lo menos la tarde de ese
día; los empleados cada vez escogen más libremente los lapsos en los que
cumplirán sus horarios pues lo importante es cumplir con la tarea, y de hecho
para lograrlo no necesariamente deben ir hasta la oficina todos los días a
ocupar el puesto y consumir todo tipo de bienes y servicios que tienen más
cómodos, próximos y económicos en sus hogares. En fin, la robótica, las
tecnologías de la informática y las comunicaciones, la ciencia, las distancias,
harán hombres más libres, más conectados, pero más solitarios y mentalmente
enfermos o por lo menos insatisfechos.
Con los últimos hechos, mis tesis de que en el futuro
obedeceremos menos al concepto de nación patria o idioma, cultura costumbrista y
región geográfica, en cambio, o más
bien, perteneceremos a conceptos de religión o sectas universales, deporte con
equipo preferido y toda una nueva de cultura y comportamiento global detrás de
una camiseta y un cántico; marcas y aplicaciones tecnológicas como iOS, Android
o Windows Phone dividirán la humanidad según la que utilice el usuario en
cualquier parte del mundo; seremos parte de la comunidades Amazón, Samsung,
Claro, Toyota, Mazda, Master Card o Visa y así sucesivamente en todas las
necesidades de la vida cotidiana con pocas referencias al día de la patria o el
domingo de ramos antes de Semana Santa.
En los próximos 30 a 50 años mi nieta y mi hija harán el
proceso de curaduría de mis escritos de estas primeras dos décadas del siglo
presente, con lo que se sorprenderán y reirán en complicidad con su padre
abuelo ocurrente pero bien informado.
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