jueves, 3 de enero de 2019

QUÉ NOS DEPARA EL 2019? SERÁ UN AÑO IMPORTANTE?


EN QUÉ Y EN QUIÉN DEBEMOS CREER Y NO CREER EN EL 2019???
El 2019 será un año de transición en todos los órdenes, disciplinas, intereses y latitudes de nuestro mundo actual e inclusive en nuestra micro existencia que implica comunidad, familia y empresa, según los análisis y los hechos precedentes. Este año no hay Mundial de Fútbol ni Olimpiadas; para desgracia de la especie humana no hay elecciones en USA, RUSIA, VENEZUELA, NICARAGUA, CUBA, FILIPINAS y otros tantos donde el populismo de unos y la corrupción de otros llevó a unos loquillos al poder de manera peligrosa. Ni tampoco irán a la cárcel CRISTINA K en Argentina, Uribe en Colombia, Ortega en Nicaragua, Maduro en Venezuela, ni Peña Nieto en México todos envueltos en misteriosas muertes de contradictores o grupos de personas no afectas a sus regímenes…
No vislumbramos premios Nobel en ninguna categoría para latinoamericanos, tal vez algún OSCAR para cierta película documental de origen latino, pero inclusive los mismos premios no serán entregados a producciones descomunales que le cambien el rumbo al mundo a través del arte del cine.
 En música tocará seguir escuchando lo mismo de los 50 años anteriores, con algunas excepciones modernas muy puntuales pero  tomando distancia de  los DEGENEROS populares y reggaetoneros vulgares y sin mayor gusto lirico y literario; en este sentido que tristeza ver  sentimientos relacionados con el amor que inspiraron canciones, poemas, novelas, pinturas, películas y hasta guerras e invasiones tratados al más torpe nivel en el que se enarbola a toda persona dispuesta a ser moza o mozo, a destruir hogares con licor, caballos y carros lujosos; donde todo hombre o mujer bien puestos sean  reemplazado por un o una cantante mal vestida, con tatuajes y peor hablada; canciones todas aplaudidas y tarareadas todas por seguidores con poco cerebro y baja autoestima. Más lamentable en las mismas mujeres que a más de cantarlas sin analizar sus letras dan espacio para ser tratadas como de segunda y en forma violenta. En el bolero y otros cultos musicales les esperamos cuando sean reemplazadas por las (los) próximas desombligadas cantantes de prostíbulo moderno.
Este año hay que seguirle el paso a todos los esfuerzos por mejorar la educación en los países  emergentes, incrementar la productividad de su sector empresarial y la competitividad del sector público hasta donde sea posible y viable, pero estar alertas, camándula en mano, cristo en la sala y padrenuestro nocturno, para que la justicia encierre de una vez y para siempre a todos los que se han robado los dineros de la salud, educación,  alimentación escolar y servicios básicos; año de transición, imposible que este deseo se nos cumpla! Tampoco hay juez ni fiscal para eso; se nos dañó la sal, estamos cagados y el agua lejos, tras de cotudos con paperas, nos ganamos la lotería y el billete resultó falso. ¿Nos quedó claro?
En temas económicos, que se constituyen en el pase de seguridad para las sociedades modernas, más que los temas políticos o sociales, la cosa pinta aceptablemente bien pues las economías desarrolladas tendrán un cierto crecimiento, las importantes que venían bajando detienen esa caída, las que venían creciendo poco incrementan algo su ritmo; en fin, podría ser un año positivo para mejorar la calidad de vida en gran parte del mundo y en algo aceptable. Pero también por primera vez en la historia moderna de la humanidad, variables como el desmedido egocentrismo, la falta de cordura, la ausencia de control, el poder excesivo y malsano de personajes como Putin, Trump y Jinping no solo podrían volver mierda la economía mundial sino generar guerras de ellos jugadas en países chiquitos, donde otros idiotas más útiles, serviles y perversos como Maduro, Kim Jong, Bashar, Hasán, entre otros,  están dispuestos a enfrentarse entre ellos, con sus vecinos y con otras potencias pero poniendo la sangre y el territorio a destruir  dentro de sus fronteras… Para colmo de males, un principito gótico y nefasto, como lo son todos hasta los de Inglaterra, le dio por practicar el deporte preferido de nuestra triste Buenaventura y fue y despedazó (descuartizó, picó) un periodista que lo tenía mamado con sus averiguaciones impertinentes, y donde lo sigan jodiendo se sigue meando en los precios del petróleo hasta que aprendamos que a ellos no hay ley que les cubra. Así es que ese sapo nos lo tenemos que tragar para que el precio del petróleo siga impulsando las economías como la colombiana.
En nuestro medio esperemos que algunos deportistas desempeñen papeles dignos y mejoren los resultados del año anterior, aunque algunos ya comienzan la línea descendente en sus profesiones por cuentas de la edad. Hay una buena camada de emprendedores con ideas tan interesantes como prometedoras que ojalá se les dé y sigan cambiando la forma de hacer empresa y vivir este mundo. El 90% de los empresarios que hacen las cosas bien por este país, que sufren por cuenta del mal desempeño del sector público y la corrupción en todas las esferas, seguirán trabajando como si cada día fuera el último posible, entregarán todo por crecer cuando no mantenerse aunque sea, pero necesariamente deben entender y aceptar que la forma de  mantener talentos, crecer la productividad, diferenciarse de la competencia, ganar más clientes, mejorar sus resultados financieros e innovar, radica en la premisa de mayor importancia, casi definitiva, y es la forma de manejar su personal, relacionarse con él, aceptar los cambios legales y comunicacionales que se  están dando y entender que el orden de prioridades cambió y va en más.
Para mi muy personal tristeza no desaparecerán los libros y conferencias de autoayuda, los malos creyentes, los falsos ateos, los erráticos y traicioneros consumidores de drogas con lo que generan tanta violencia en los campos y corrupción en las ciudades, los frenéticos y ansiosos usuarios del celular y las redes sociales, los que mienten y lo niegan, los que callan y lo dicen,  los que engañan y se ponen nerviosos pero se hacen los dignos y los que invitamos y hacemos planes pero no cumplimos.

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